Por Mariana Vélez

Hace poco escuché y leí sobre un texto muy conocido sobre un paralítico que es llevado por sus amigos a ver a Jesús, pero como la casa dónde se encuentra el maestro está llena, se les ocurre abrir un boquete en el techo para bajar al hombre y ser sanado por Jesús…


Siempre me sentí impresionada por la osadía de los amigos y su fe, también la esperanza del paralítico y la respuesta del maestro a la religiosidad fariseaica…
Pero había dejado pasar por alto una verdad que aunque pareciera insignificante me conmueve profundamente por el carácter de Jesús… y es que, aquella casa literalmente era del maestro…


Jesús siempre estuvo dispuesto a perderlo todo y no se ofende por que esos hombres destruyeran su techo, por el contrario, les ofrece una respuesta inmediata brindando libertad y sanidad.

Esto me enternece profundamente el corazón y mis afectos crecen y se vuelcan por conocer más a este Jesús bello, humilde, servicial ❤️

Marcos 2, 1

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